Periódico semanal
editado por la Facultad de Ciencias Políticas
y Sociales de la
Universidad Autónoma de Querétaro.

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“Mutilado”, reglamento interno de centros penitenciarios: Ortega Osorio PDF Imprimir E-mail

Karla Uribe

De acuerdo con el Diagnóstico General de las Condiciones en los Centros de Prevención y Ejecución de Sanciones Penales, presentado este año por la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), se detectaron deficiencias en el sistema de readaptación social del estado.

El documento señala que no puede haber justicia si quien delinquió no tiene los medios adecuados para rectificar su conducta.

El presidente de la CEDH, Adolfo Ortega Osorio, afirmó que en el análisis se detectó sobrepoblación, hacinamiento, faltas de higiene para los internos ubicados en los módulos de Observación y Alta Seguridad, e incluso que los servicios médicos y psiquiátricos son insuficientes, así como la disminución de las visitas familiares.

El diagnóstico se realizó basado en cuatro puntos rectores que abordan los temas sobre la infraestructura carcelaria, donde se supervisaron 627 celdas, además de las condiciones de alojamiento en la áreas de procesados y sentenciados, y los módulos cerrados o de alta seguridad.

También se entrevistó al personal penitenciario a fin de verificar su capacitación y se estudió lo relacionado con la sobrepoblación, servicios médicos, sanciones a los internos, régimen de visitas y su readaptación.

Ortega Osorio recalcó que gran cantidad de internos, tanto procesados como sentenciados, carecen de colchón en las camas de sus celdas e indicó que los módulos de Alta Seguridad son módulos de castigo, ya que a los internos ahí alojados se les restringen más sus derechos que al resto de la población penitenciaria, independientemente de su calidad jurídica.

“Se comprobó que el Reglamento Interno de los Centros del Estado (que se entrega a los reclusos en acatamiento al artículo 39 del propio ordenamiento) está mutilado y carece de gran cantidad de artículos, entre los cuales destacan aquellos donde se establecen derechos para los internos”, señaló.

Los servicios médicos no son suficientes y es necesario reforzar las acciones educativas a favor de los internos, añadió el titular de la CEDH.

En el texto se sugiere fomentar la educación y trabajo como estrategias de readaptación, y se recomienda que la sobrepoblación de internos puede ser ‘corregible’ con una adecuada distribución de los presos.

“Ser preso significa que se está en reclusión porque se ha determinado la privación de la libertad como una medida preventiva durante el proceso penal o como una pena por un delito cometido. Lo que no autoriza a alguien, que no sea el juez, que emita un juicio sobre la culpabilidad o inocencia de estas personas.

“Es posible la readaptación cuando las autoridades correspondientes cumplen su tarea con apego a la ley, se respeten sus derechos humanos y se reconozca que a su cuidado se dejan hombres y mujeres que requieren ayuda para reincorporarse a la sociedad”, concluyó.

 

 

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