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Elba Esther Gordillo, 22 años de corrupción y relaciones de poder

Domingo, 14 de Agosto de 2011 18:11

Por Abril Suárez Romero

Mítico personaje en la política y el sindicalismo mexicano en los 22 años que lleva al frente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y en el camino que le antecede a su nombramiento, Elba Esther Gordillo ha forjado una larga trayectoria de tratos, convenios y acuerdos con distintos actores claves en el entramado político del país con lo que ha conseguido ventajas para el magisterio y reforzar de manera pujante su posición y su dominio.

Todo esto con los costos intrínsecos que conlleva una lucha de poder: los roces y las enemistades.

El primer político en el recorrido de “La Maestra” fue Carlos Jonguitud Barrios, su antecesor en la presidencia del SNTE y personaje que en gran parte colaboró al ascenso de Gordillo dentro del sector educativo.

Apoyado por el Ejecutivo, Jonguitud ascendió a la dirigencia donde más tarde formaría Vanguardia Revolucionaria, un grupo con el que logró la represión y el control del magisterio durante 17 años.

Fue por recomendación de unos amigos que ayudó a la profesora chiapaneca a insertarse en la vida sindical y en 1977 la nombraría secretaria general, desde donde operó a favor de los intereses del entonces dirigente.

Sin embargo cuando en 1985 Gordillo se integró a la Legislatura federal y tuvo oportunidad de darse a notar a los ojos del entonces Presidente Miguel de la Madrid, Jonguitud dejó de verla con agrado y la distanció lo suficiente para que años después, acorralado por el conflicto y la sublevación de un grupo de maestros disidentes, tuviera que renunciar a su cargo.

Entonces ella se presentó como la mejor opción para ocupar el puesto.

Al tomar el cargo oficial al frente del sindicato de maestros, en un congreso celebrado en Nayarit en 1990, Elba Esther se opuso a las intenciones de descentralizar las relaciones laborales de la SEP y defendió la autonomía del sindicato ante partidos, con lo que se ganó la enemistad del entonces Secretario de Educación, Manuel Bartlett.

En los meses siguientes mientras la profesora hacía esfuerzos por contener y disolver el conflicto magisterial y calmar los ánimos de los ya debilitados grupos disidentes, Bartlett aprovechó para orquestar toda una reforma en los planes educativos, propuesta que contemplaba, además de descentralizar las relaciones laborales, otorgar a cada estado el dominio de los recursos educativos y las contrataciones y evaluaciones de los docentes, con lo cual restaba poder a la estructura sindical.

Dentro de esta reforma educativa, se contemplaba también una modificación en el sistema educativo que rompía con los sistemas tradicionales y centraba su atención en un modelo más dinámico que renovara las viejas e infructuosas prácticas educativas.

No obstante, Carlos Salinas de Gortari, entonces Presidente de la República, llamó al Secretario de Educación para solicitarle mayor cooperación hacia Gordillo; fue entonces que la dirigente tuvo la posición requerida para oponerse –a toda costa– a cualquier intento de debilitar al sindicato.

Los acercamientos y “diálogos” con Marcelo Ebrard empezaron hace 20 años

Con el argumento de que el magisterio era la última fuerza electoral del PRI, Manuel Camacho Solís, entonces regente del Distrito Federal, logró quitar del panorama de Salinas la reforma propuesta de Bartlett y ganarse el consentimiento de Elba Esther, consentimiento que necesitaba si quería ocupar la silla presidencial para el sexenio 1994-2000.

Con esta estrategia Bartlett fue relegado hasta ser suplantado por Ernesto Zedillo en la Secretaría de Educación, él aseguraría el reforzamiento del poder de Elba Esther a través del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica.

Además habría que añadir la estrategia de reformas camachistas que realizaría la dirigente con la colaboración de tres funcionarios públicos del Distrito Federal: Marcelo Ebrard, Ignacio Marván y Joel Ortega, donde lograron retomar las propuestas hechas en el Congreso de Nayarit pero sin hacer cambios sustanciales en la estructura del Sindicato y procurando las condiciones necesarias para perpetuar el poder en la cúpula magisterial.

Ernesto Zedillo llevó a cabo la reestructuración a partir de la cual se descentralizaban los manejos de la educación y pasaban a manos de los estados, con la excepción de las relaciones laborales que seguirían en manos del sindicato, este pacto fue una estrategia para mantener un ambiente de paz con la líder sindical.

Ella por su parte, a base de recompensas y castigos logró que los gobernadores de los estados no interviniesen ni intentaran pactar con las secciones de cada región.

Sin embargo, el siguiente Presidente de la Nación (Ernesto Zedillo Ponce de León) cometió un error que marcaría la separación y enemistad con la poderosa líder.

Las reformas a la Constitución y a la Ley General de Educación, que determinaban la educación secundaria como obligatoria (lo que extendía el número de agremiados al sindicato y reservaba como derecho de la SEP las modificaciones a los planes de estudio) y la edición de más de seis millones de libros de texto (que por muchas razones diferían del plan de estudios contemplado hasta el momento), marcaron la distancia que a partir de entonces existe entre Elba Esther y Ernesto Zedillo.

El descontento causado por Zedillo al magisterio, y otros sectores como la milicia y gran parte de los funcionarios del PRI, lo orilló a renunciar a su cargo como Secretario de Educación.

Sin embargo, más tarde ante la muerte de Luis Donaldo Colosio y el levantamiento zapatista, se hizo necesaria una táctica en la cual se dieran unas elecciones pacíficas, donde se postularía como candidato priísta el único con posibilidades: Ernesto Zedillo.

Primero atacó a Fox, luego se “reconcilió” vía Martha Sahagún

La conformación del Grupo San Ángel posicionó a Gordillo entre los intelectuales y permitió la participación del gremio magisterial como observador en las votaciones federales (Organización Nacional de Observación Electoral del Magisterio), sin embargo su enemistad con Zedillo no le permitió tener gran influencia en materia electoral.

Debido a su cargo como senadora en 1995 al finalizar su dirigencia quedó en su lugar Humberto Dávila Esquivel. En este contexto sería fácil mantener su influencia moral en el líder sindical, esto se veía acentuado con el desamor que había por parte del Ejecutivo.

No obstante para las votaciones dentro del SNTE en 1998, la profesora inició una gira de desprestigio en contra del entonces líder, lo cual provocó que ganara las elecciones un fiel aliado incondicional de ella, Tomás Vázquez Vigil. De este modo, el poder sindical regresaba a manos de ella a través de un líder moral, y el poder a sus manos por lo menos hasta el 2001.

Dos años antes de que el sexenio de Ernesto Zedillo llegara a su fin, la enemistad del Presidente hacia la profesora parecieron disolverse de la noche a la mañana, aunque libros como Los brujos del poder atribuyen este hecho a un mítico hechizo africano mediante el cual sacrificando a un león, la maestra engrandeciera su poder y doblegara las voluntades del entonces Presidente, lo cierto es que Gordillo fue llamada a Los Pinos donde en una larga charla extendería su apoyo al jefe del Ejecutivo, mientras éste aceptaría que “el PRI podría perder las elecciones”.

Esta declaración interpretada por los asesores de Gordillo como una expresa libertad de apoyar al candidato de su preferencia. Hicieron que la maestra tuviera acercamientos con quien años antes habría conocido en el Grupo San Ángel: Vicente Fox Quesada.

Durante el 2000 Elba Esther mantuvo un coqueteo con los dos candidatos a la Presidencia: Francisco Labastida (PRI) y Vicente Fox (PAN).

No obstante cuando la prensa cuestionó esta actitud, dio un giro en su estrategia atacando públicamente a Fox y ofreciendo el apoyo al candidato priísta, todo esto sin dejar de mantener contacto con enlaces de ambos partidos.

El día de la elección, los supuestos escenarios estaban planteados y los asesores preparados, un sistema de sondeo fuera de las casillas la mantuvo informada casi con certeza de los resultados, por la noche estaba decidido, Fox llevaba la delantera, Gordillo hizo los arreglos para que una semana después el Presidente la recibiera en Los Pinos.

La entonces dirigente de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) se acercó aún más al gobierno panista; entre los acuerdos que llegó con Fox estaban la no intervención del Ejecutivo en el sindicato y el ofrecimiento a la lideresa de la dirección del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

A esto habría que añadir la fuerte amistad que esta profesora entabló Martha Sahagún.

Juntas impulsarían el programa de Guías para padres, respaldado por la organización de Sahagún, Vamos México, pese a las críticas recibidas por parte de expertos en los temas de educación y sexualidad, las guías fueron repartidas y otras tantas almacenadas, sin embargo este fracaso dio fruto a una entrañable amistad.

A Manlio Fabio lo derrotó en su lucha por la coordinación priísta en San Lázaro

Posteriormente fue llamada a Cuba junto con Roberto Madrazo (por órdenes de Salinas de Gortari), la profesora recibió la propuesta de ser la aliada del que fue en 2006 el candidato presidencial priísta. Finalmente, este dueto ganó la dirigencia nacional del PRI (Gordillo Morales ocuparía la Secretaría General del partido).

Sin embargo los desacuerdos no se hicieron esperar, tras una reunión con el mandatario nacional, la ex dirigente del SNTE manifestó disposición respecto a Fox, mientras que Madrazo se aseguró de comunicar su oposición.

Enfrentándose a Manlio Fabio Beltrones, Gordillo logró ganar la coordinación del grupo parlamentario priísta, lo que marcaría una nueva etapa en su carrera política.

Al llegar en el 2003 la renovación del Consejo General del IFE, las disputas entre PRI, PAN y PRD no se hicieron esperar, sin embargo una negociación por actores de los tres partidos políticos, entre los que figuraba la profesora y su entonces operador político, Miguel Ángel Yunes Linares, logró imponer a algunos de los futuros consejeros. Pero a finales del 2006 concluiría su lapso como legisladora.

En cuanto a las elecciones del 2006, la profesora formuló otra alianza, esta vez con el ahora Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa.

Tan sólo un día antes de las elecciones, este último recibió de Juan Camilo Mouriño la noticia de que Andrés Manuel López Obrador iba al frente en los sondeos, “500 mil votos de regalo” cuentan que fue la frase que la profesora ofreció al entonces candidato que días después sería reconocido como el ganador de la contienda.

El 8 de julio de 2007, Elba Esther Gordillo recuperó el liderazgo del magisterio mexicano en el Congreso Extraordinario del SNTE (celebrado en Baja California), con las reformas necesarias para perpetuarse en el poder al eliminar el límite de tiempo en la ocupación del cargo como presidente del sindicato.

Reconocida como máxima autoridad del sindicato y líder vitalicia, la “humilde” profesora chiapaneca (que años atrás se veía desprovista de recursos y apoyo) fue ratificada por tiempo indefinido.

Señalada y acusada por pedir 20 mdp mensuales para el Panal

En fechas recientes, Elba Esther Gordillo ha tenido conflictos verbales con Miguel Ángel Yunes Linares, colocado al frente del ISSSTE por ella misma y bajo un acuerdo pactado con Felipe Calderón previo a las elecciones; la maestra decidió denunciar el desvío de fondos en el ISSSTE.

Luego de que Gordillo le negara el apoyo al ex candidato a la gubernatura de Veracruz y le diera preferencia al actual gobernador de dicha entidad federativa, Javier Duarte, la guerra de declaraciones entre ambos políticos dio inicio. Ante estas declaraciones el ex director del ISSSTE acusó a la líder del SNTE de haberle pedido la cantidad de 20 millones mensuales para financiar las actividades del Partido Nueva Alianza (Panal).

Aunado a esto agregó que la dirigente no buscaba únicamente el dinero de la institución de salud, sino su control absoluto a través de la imposición de nombramientos, no obstante, Yunes Linares aseguró que él nunca fue su súbdito ni su cómplice y que las declaraciones de la lideresa obedecían al resentimiento que derivó no haber dejado que ella lo corrompiera.

Extravagante, corrupta, indestructible, absorbente, audaz, perversa y ambiciosa, son algunos de los adjetivos con los cuales han identificado a este personaje, líder vitalicia por más de dos décadas de uno de los sindicatos con mas fortaleza y poder en la trama de muchos capítulos en México, que ha sabido como excelente estratega sacar ventaja de todos y cada uno de los personajes junto a quienes ha caminado en la política nacional, y ha logrado posicionarse como una de las manos que dirigen los hilos que mueven el rumbo del país.

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