Periódico semanal
editado por la Facultad de Ciencias Políticas
y Sociales de la
Universidad Autónoma de Querétaro.



| La indiscreción |
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| Jueves, 08 de Julio de 2010 00:51 |
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FÁBULAS DEL SAPO -Obladi, oblada, ¡Unos documentos tengo! Obladi, oblada, ¡De un lobo no muy honesto! Obladi, oblada. ¡Que hace uno tiempo unos melones nos robó! Obladi, oblada, ¡El lobo era hermano del lince que nos gobernó! Obladi, oblada… Así anduvo varios días alardeando su victoria: agredía a sus contrarios, hacía comentarios, a veces por demás funestos. Llamaba la atención de propios y extraños, por las cosechas del bosque que aquel lobo se había llevado. Tanto escándalo hizo que cierto líder vecino lo contraatacó, se hicieron de palabras y hasta en cierto espacio una guerra de coplas se formó. Se dijeron de todo: adjetivos degradantes, se tiraron mucho lodo y cosas que personas pensantes en su pleno juicio no declararían. La gresca duró varios soles. El bosque entero se enteró y aquel lance tan extraño, tan sólo culminó cuando el líder vecino unos documentos mostró, evidenciado que amigos del susodicho dirigente al lobo habían contratado para realizar la misma labor en poblados vecinos. Ya en su lago, el dirigente amargamente se quejaba de tan mala suerte. Justo pasaba un viejo búho, cuando profería sus lamentos y al escuchar la triste suerte del sapo sólo pudo aclararle: - Amigo mío, ¡uouuu, uouuuu! Si usted no hubiera vociferado que ese robo existía, ninguno en él pensaría y sus amigos señalados no estarían. ¡Uoouuuu, Uoouuuu! Acto seguido, el viejo búho emprendió el vuelo y dejó al sapo lamentándose en su pantano. Mis queridos lectores: la moraleja de esta fábula indica que la indiscreción es causa en este pequeño mundo de muchos sinsabores.
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